Procesos Formativos

Pastoral Vocacional

Se le brinda una ayuda a la joven en el descubrimiento del proyecto de Dios sobre su vida y en la percepión de si esa llamada es a la vida religiosa y, mas concretamente, a las Religiosas de la Comunicación Social. Es el momento en que la joven profundiza el sentido de su compromiso bautismal y discierne la invitación de Jesús a “seguirle” más de cerca. La congregación le ofrece la posibilidad de entrar en contacto con las Hermanas a la vez que éstas van conociendo a la jóven en su realidad personal y familiar a través de distintas actividades.

Postulantado

Es la etapa en la cual la joven clarifica la llamada del Señor Jesús, percibida en el periodo anterior. Inicia la experiencia de vivir en la comunidad de religiosas de la comunicación Social para conocer la espiritualidad y el carisma congregacional e ir comprobando si corresponde a sus aspiraciones. La Congregación acompaña a la joven en esta etapa ayudándole en su adaptación espiritual y sociológica a la vida religiosa, favoreciendo el nivel de instrucción humano cristiano y brindando los medios para el inicio de un camino de madurez integral. Duración de 1 año.

Noviciado

Es el periodo de iniciación a la vida consagrada, como Religiosas de la Comunicación Social, en que la joven fundamenta y profundiza la llamada de Dios. Se prepara para tomar libre y conscientemente su decisión de comprometerse en el seguimiento de Jesús, según el modo peculiar de nuestro carisma. Vive una experiencia de integración comunitaria y participación en la misión. Duración de 2 años.

Juniorado

El juniorado es el tiempo comprendido entre la primera profesión y los votos perpetuos. En esta etapa la juniora fundamenta su opción vocacional. Profundiza los contenidos, experimenta el carisma, se incorpora más plenamente en la vida y misión de la Congregación y va integrando todos estos elementos, capacitándose para la opción definitiva. Duración 5 años.

Perpétuos

Es una etapa que va desde la profesión perpétua hasta el final de la vida. En ella, la hermana testimonia con fuerza y vigor, los valores de su vocación y la pertenencia a la Congregación. Al mismo tiempo desarrolla y recrea una dinámica de conversión que la lleva a configurarse con la persona de JESÚS y el misterio de la IGLESIA, en progresiva armonía de todo su ser hasta alcanzar la plenitud vocacional.