Espiritualidad RCS

Comunicadoras de salvación

El celo apostólico que nos anima es una de las más vivas características de nuestro Padre Emilio y que marca la espiritualidad de las Religiosas de la comunicación social.

La verdadera acción apostólica es fruto del Espíritu Santo; nace de EL, de su gracia, de su impulso vigoroso y salvador. Es Cristo mismo quien actúa en su enviado: enseña, santifica y fortalece a través de su mensajero. El verdadero apóstol tiene que ser un místico de la acción o un hombre de la acción mística. Lo suyo es dejar hacer, más que hacer.

El apostolado reclama momentos de intimidad con Dios, para llegar más eficazmente al otro. Como en una pieza musical, al lado de las notas se aprecian los silencios y las pausas, para que haya verdadera armonía.

A veces hay que tener coraje para entrar dentro de nosotras, para cerrar los ojos, para guardar silencio, para estar a solas. Encontrarnos con nosotras mismas es un hallazgo difícil, pero fascinante, porque es la forma radical de encontrarnos con Dios y con nuestros hermanos.

 La verdadera soledad no es aislamiento, sino comunión. No es una huida cobarde, sino un valeroso encuentro. No es ausencia ni vacío, sino presencia y plenitud.



Solitarias para ser, de verdad, solidarias.

Guardar silencio, para acoger en nosotras la palabra salvadora

Para que nuestra pequeña palabra, pueda transmitir un mensaje de salvación.


                                                     (Manual de Espiritualidad Pag.147)