Carisma

Como familia religiosa, tenemos unos rasgos espirituales, que son gracias concedidas primero al Fundador y a través de él al Instituto Religiosas de la Comunicación Social. De estas gracias, algunas se ordenan a unir a los miembros de la congregación con Dios, mientras que otras, a cooperar con Dios en la salvación del prójimo.

El Carisma comunitario de las religiosas de la Comunicación Social, es en su esencia aquella vocación común a todo el instituto, que primero descubrió para sí mismo el Padre Emilio, nuestro fundador. Lo importante no está en lo que el fundador hizo, sino en sus intenciones y sus ideales. no es la actividad, sino el espíritu lo que cuenta. El pasado ya no es ley para el presente, sino medio a través del cual la Congregación puede descubrir su vocación permanentemente.

Es interesante considerar más adelante, cuáles son los aspectos del P. Emilio Sotomayor Luque, que pasaron a su familia religiosa y que, por lo mismo, deben ser considerados como elementos constitutivos del Carisma comunitario o Espiritualidad del Instituto.

Todo carisma es una realidad dinámica, fuente de vida y de actividad. Es dado a los fundadores y después de ellos, a su familia religiosa, como una vocación en bien de la Iglesia y que por lo mismo debe permanecer.

La santidad y unión con Dios, le sirvieron a nuestro Padre Emilio, como rica fuente de gracias para la Congregación, puesto que la mayor cercanía a Cristo da un mayor poder de intercesión. Su santidad debe ser fuente permanente de inspiración e imitación para las sucesivas generaciones. Todo fundador vive la vida cristina con especiales características que le responden a la elección que Dios hace de él.

Nuestra vocación es: COMUNICAR SENCILLA Y FIELMENTE EL EVANGELIO, CON UN GRANDE AMOR A JESUCRISTO Y A NUESTROS HERMANOS, EXPRESADO EN EL LEMA A.M.A.D. (Const. No. 5).

El carisma que el Espíritu nos ha comunicado, tiene su fundamento en el texto evangélico.

Ya no os llamo siervos sino amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer (Jn.15,15).