Dios habla al corazón

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La Sagrada Escritura es un medio eficaz por el cual Dios quiere mantener una comunicación constante con sus hijos. 

Abrir la Biblia simplemente porque sí no significa nada, lo primero que se debe hacer es disponer el cuerpo, la mente y el corazón para dejar que Dios actúe y así puedan unirse los corazones de una manera tal que los dos sean una sola cosa.

Dios penetra en lo más profundo del ser y baja hasta el corazón para invadir todo  el cuerpo de su bondad y gracia; desde ese momento es donde se da uno de los más grandes misterios del amor de Dios para con su creatura; en ese instante es donde el ser humano que representa lo terreno, se une con el cielo que es Dios para darse lo que dice la Escritura “El Reino de Dios está entre ustedes” (Lc. 17,21).

El Espíritu Santo es quien permite y da todo este don, por eso, es necesario invocar su presencia para que toda esta dádiva que Dios da en la oración se pueda sentir.

Luego de dejarse seducir por Dios y estar impregnado de su ser, es importante contarle las alegrías, triunfos, metas, tristezas, fracasos, incomprensiones, hablarle como se hace con los mejores amigos. Prontamente se toma la Biblia y se abre, ahí se encontrará lo que el Señor quiere comunicar; es importante leerla, escucharla de los mismo labios de Jesús  y luego llevarla al corazón, sentirla, saborearla, luego que la palabra ha invadido todo el ser, toda el alma, agradecer al Señor por la experiencia vivida, hacer un compromiso con Él y regresar a las actividades diarias con la diferencia de que ahora en adelante lleva un sello especial, el sello del Señor. 

H.A.S.